Miles de personas hombres y mujeres sufren, padecen, se quejan en silencio, se torturan con sus propios pensamientos sobre sus problemas, evitando tomar acción con una solución efectiva, esto sucede en todos los aspectos desde los físico, los psicológico y por supuesto la sexualidad, que aquí se le suma el factor vergüenza por lo que sucede y por compartirlo con otro desconocido, algo que pertenece al ámbito de la intimidad.
La sexualidad en varios casos también es tabú para el propio sujeto que la padece y siquiera se anima a pensar y poner en palabras lo que lo ocurre.
Pues imaginan que tener que hablar de ello es algo realmente muy difícil, casi imposible para esa persona.
Es entonces, que ante las primeras molestias o disconformidades sexuales, se piense “ya se va a pasar”, “es cuestión de tiempo”.
El reloj comienza a correr, el tiempo transcurre y nada, el problema persiste, se repite y empeora, por que además se utiliza tiempo para pensar en ello, y a su vez comienza a afectar otras áreas de la vida de la persona, además de hacerse ideas y ponerle nombre a su padecimiento, así se van creando los fantasmas de que esta muy mal, que lo que ocurre solo le ocurre a él o ella y que no tiene solución.
A esta altura ya se declaro la enfermedad.
Este proceso que describo mas arriba se da de forma natural y es una tendencia muy humana, y hasta puedo decir en cierto sentido lógica.
Cómo se puede solucionar? Qué hay qué hacer? La consulta es el primer paso de la solución y hacerlo lo antes posible evita que lo que puede ser un malentendido termine en una enfermedad.
Consultar en todos los casos es la mejor decisión, yo como profesional comprendo el coraje que toma la persona para llegar a mi consultorio y lo difícil que es hablar de lo que le pasa, para ello hago del encuentro un momento relajado, creando una atmósfera de confianza y tranquilidad, para mi todo lo que me dicen mis pacientes es importante y estoy para ayudar y que juntos encontremos una solución viable, lo mas rápida posible y por supuesto efectiva.
Menos tiempo pasa desde que apareció el problema y el momento de la consulta más rápida es la solución.
Es muy frecuente que los pacientes lleguen a mi consultorio, desesperanzados, muy preocupados y angustiados, convencidos de que tienen una patología con nombre y apellido y durante el transcurso de la charla descubramos que se trataba de una mal entendido, de una información equivocada que él tomo como verdad, y en una o dos consultas podemos decir que la persona esta curada.
Aquellos que si requieren un tratamiento especifico, la buena noticia es que la frecuencia de las consultas es de una vez cada quince días y una vez al mes.
Existe la creencia de que estos son tratamientos costos, pues no son breves y el costo es de una consulta mensual, lo que es mucho más económico que varias de las actividades que solemos hacer en un mes, y además por un tiempo limitado. Sin duda una excelente inversión, bienestar y salud invaluables.
Dentro de este sito Web publique un artículo dónde recibo muchísimas peguntas y las respondo para que todos las puedan aprovechar Las respuestas que publico en el sitio son de suma utilidad para decidir si es necesario hacer una consulta personal y si la necesitas, dejar pasar el tiempo no va a solucionar sino a enraizar el problema y por lo tanto alargar el tiempo de la solución.