sexo: un capítulo de terror
Hoy en día la vida sexual y todo aquello que esté relacionado con el sexo y el placer tiene muy buen marketing, y es un desafío a alcanzar para muchos que no gozan de todas sus satisfacciones, convirtiéndose tantas veces en un gran sacrificio sin ningún resultado.
Ante tantas desilusiones que se pueden producir por: en el hombre no consigue la erección, pierde la erección en la mitad del acto, eyacula demasiado rápido, nunca consigue eyacular, no siente placer al eyacular, siente dolor, no siente deseo, rechaza el sexo esto último también son motivos en las mujeres además de no conseguir un orgasmo, no sentir nada, no excitarse, sentir pánico de ser tocada o penetrada.
Casi todos si aún siguen intentando resolverlo solos con recetas que les dan los familiares, amigos, el farmacéutico, el gurú del barrio, etc. terminan más o menos igual evitando tener un momento de intimidad durante el cual exista alguna aunque pequeña posibilidad de tener relaciones sexuales, el solo hecho de pensar en la posibilidad de volver a pasar por esa situación tan desagradable es un verdadero terror y no algo placentero que valga la pena experimentar, de esta manera intentan sobrevivir a su síntoma que para este momento es un verdadero problema que puede terminar inclusive con la relación de pareja.
Es cierto que el sexo no es todo, es un área de una relación de pareja, que interviene en el funcionamiento de toda la relación.
Mi función es intervenir para que el individuo restablezca su vida sexual normal y que pueda volver a disfrutarla o comenzar a hacerlo según sea el caso.
Y si el tiempo lo permite solucionar el síntoma antes de que se transforme en una enfermedad instalada.
En cuestiones de sexualidad el tiempo entre el comienzo de la manifestación del síntoma y el tiempo que tardo el individuo en animarse a realizar una consulta influye en el tiempo necesario para solucionarlo y la calidad de la cura.
Con esto no quiero decir que una persona que desde los inicios de su vida sexual haya padecido de alguno de los síntomas que mencioné más arriba y que ahora tenga unos cuarenta años y recién juntó valor, hay que reconocerlo, hay que juntarlo y consultó al fin no pueda tener una cura, claro que sí, pero le va a hacer mucho más costoso, va a necesitar re aprender y dejar atrás viejos hábitos, una persona que puede consultar poco después de su primer episodio no ha iniciado aún ninguna estrategia en contra de su problema y tomará con mayor facilidad el aprendizaje de la cura. Por supuesto siempre hay excepciones estamos hablando de seres humanos y nada aquí es exacto.
A través de esta nota los animo a pasar del pensamiento a la acción y dar ese paso.



















